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Cáncer masculino: Aspectos generales, tratamientos e implicaciones

Por el Dr. Leonardo García

Iniciaré mi primera colaboración en esta revista hablando del cáncer más frecuente en los hombres, de una manera sencilla y ágil, como si estuviéramos platicando en una reunión y tratando de explicar a todas las audiencias todas las dudas y tabúes que rodean a la patología, las formas de diagnóstico y las posibles consecuencias de no ser tratado o diagnosticado a tiempo.

Empezaré por hablar del cáncer de próstata, es el tumor maligno más frecuente en los hombres mexicanos y el tercero más frecuente en el ser humano después del cáncer cérvico uterino y el cáncer de mama. Representa la quinta causa de mortalidad por tumores malignos para la población en general y es más frecuente encontrarlo a partir de los 40 años con un pico de mayor incidencia entre los 80 y 90 años, lo que ha llevado a los diferentes autores a nivel internacional a considerarlo como “la evolución natural de la próstata”, si bien no puede asegurarse eso, si se considera en la raza blanca que tiene una incidencia del 66% en ese rango de edad (lo que equivale a 2 de cada 3 pacientes) aunque para esos momentos los pacientes generalmente están más preocupados por otras cuestiones de salud.

En general el cáncer de próstata, a pesar de ser un tumor maligno, no se le considera un tumor agresivo, su crecimiento es lento y sus síntomas son pocos o prácticamente nulos, generalmente los síntomas irritativos (ardor, orinar seguido, sangrado, sensación de querer seguir orinando) están más relacionados con las infecciones urinarias, y los síntomas obstructivos (chorro urinario débil, dificultad para el inicio de la micción, retardo en el vaciamiento, la obstrucción urinaria y/o levantarse a orinar durante las noches) son síntomas relacionados al crecimiento prostático benigno que todos los hombres vamos teniendo con la edad. En general se considera que, cuando el cáncer de próstata llega a dar síntomas es en las etapas avanzadas de la enfermedad, de ahí se desprende que la prevención y el diagnóstico oportuno de las enfermedades mejora el pronóstico con respecto a la curación o control de la enfermedad, de esto entraré en detalle a continuación.

El diagnóstico oportuno es la base de todo, existen campañas de detección oportuna por parte de las instituciones de salud y por algunos laboratorios particulares, el examen consiste principalmente en tres principales valoraciones: el Antígeno Prostático Específico, el Ultrasonido y el examen físico que incluye, aunque no en todos los casos el Tacto Rectal, si bien ninguno de los tres es completamente certero, realizar los tres se acerca casi al 100% de un diagnóstico de certeza. La frecuencia de realizar la valoración depende de la edad y los antecedentes de cada paciente. Aquél que tenga antecedente de cáncer de próstata en familiares directos (hermanos, padre, tíos y abuelos) deberá realizar sus estudios dos veces por año a partir de los 40 años, aquellos pacientes con ausencia de los factores de riesgo mencionados deberán realizar su valoración anual a partir de los 45 años. El Tacto Rectal sigue siendo el estudio principal para saber si una próstata es sospechosa de tener un tumor maligno, pues es el único estudio que nos permite tocar la consistencia de la próstata, la presencia de nódulos y hasta saber si existe alguna tumoración rectal que esté al alcance del dedo. Un maestro mío siempre decía: “el que no mete el dedo, mete la pata” y “un dedo al año, no hace daño”.

En algunos casos y ante cualquier sospecha, a algunos pacientes se les recomendará estudios más específicos como Biopsia Prostática guiada por ultrasonido, Tomografía o Resonancia Magnética por estereotaxia de la próstata.

Anatomía del aparato reproductor masculino

A diferencia del primero, el cáncer de testículo es el Tumor Maligno más frecuente entre los 25 y los 35 años de edad, es decir, en el inicio época más productiva de la vida, en plena juventud y, en muchos casos, cuando el paciente aún no ha sido padre, o no ha terminado siquiera sus estudios o va iniciando su vida laboral.

En general, existen 2 familias de Tumores Testiculares: una no tan agresiva (Seminomas) y otra mucho más agresiva (No Seminomas), pero no debemos olvidar que ambas son cancerosas, ambos tipos de tumores pueden diseminarse a otros órganos del cuerpo pero, sin que sea una ley general, el comportamiento de los Seminomas parece ser menos agresivo. Los seminomas suelen ser indoloros y aumentar el tamaño del testículo de una manera gradual y generalmente sin dolor, Los No Seminomas no necesariamente aumentan el tamaño del testículo, y, desde que son un pequeño nódulo muestran su agresividad y pueden generar metástasis pulmonares y/o ganglios retroperitoneales, lo que habla de una enfermedad más avanzada.

Como en el cáncer de próstata, en el cáncer de testículo, y en general en todos los tumores malignos del ser humano, el diagnóstico oportuno es la base de un buen resultado y de un tratamiento menos agresivo, cualquier nodulación o zona indurada, aumento de tamaño o anormalidad en uno o ambos testículos debe de ser reportada al médico, quien, con su experiencia puede palpar y diferenciar patologías, o en algunas circunstancias, o en caso de dudas, solicitará estudios complementarios como pueden ser los Marcadores Tumorales, Ultrasonido, Tomografía Simple y Contrastada de Abdomen y/o de Tórax para buscar y o confirmar la enfermedad o la búsqueda de metástasis en los lugares más frecuentes donde se presentan, ¡palparse no cuesta nada!

Los tratamientos suelen ser solamente la Cirugía y Vigilancia con marcadores tumorales para las etapas iniciales, y Cirugía, Quimioterapia y/o Radioterapia para las etapas avanzadas, generalmente con buenos resultados cuando se aplican a tiempo.

La valoración inicial de cada paciente puede realizarla el médico de primer contacto. La valoración por médico especialista deberá realizarse con el Urólogo, el cual tiene el entrenamiento adecuado para diagnosticar y tratar el cáncer de próstata y testículo, y en general de todos los tumores malignos y benignos de los genitales masculinos y de los riñones y vías urinarias en ambos sexos.

Por último, vale la pena mencionar que la vida de una persona cuando enfrenta al cáncer nunca volverá a ser igual, el paciente suele tomar dos actitudes, generalmente se fortalece y enfrenta la guerra con su mejor actitud y deseo de sobrevivir, o se derrumba, pero en el médico y en la familia del paciente está el principal apoyo para tomar valor. Muy frecuente es que al médico le expresen los familiares, de un paciente con cáncer, que no se le diga al paciente su diagnóstico, invariablemente yo les contesto que no deben pensar por él y deben ponerse en sus zapatos, que en realidad le están haciendo un daño. Y pregunto, ¿si ustedes tuvieran una enfermedad tan peligrosa les gustaría que no les dijeran?

Existe una energía curativa en nuestro interior que nos ayuda a solventar las enfermedades por más duras que sean, esta energía es capaz de ayudar al medicamento a solventar batalla a batalla hasta intentar ganar la guerra, en ocasiones se gana, en otras se pierde, pero siempre es mejor decirle al paciente que va a pelear contra el campeón mundial para que se prepare.

Hasta la próxima!!!

 

Picture of Dr. Leonardo García Navarro

Dr. Leonardo García Navarro

Cirujano Urólogo

IMAGEN: Diseñada por Freepik

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Revista 3 – Sep2019

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