Siete claves para despertar nuestra esperanza
Por el Dr. Alejandro Chávez Segura
La situación que ha estado impactando a nuestro planeta y a nuestro país en los últimos meses, nos ha invitado a replantear nuestra forma de pensar, sentir y hacer. Y si bien ha sido detonada por la manifestación y expansión del COVID-19, en realidad es sólo la punta del iceberg de una actitud nociva que ha estado impregnando las mentes individuales y se ha proyectado en la mente colectiva: el egocentrismo.
Esta tendencia es derivada de una identidad errada en la cual el ser humano se ve separado de la Vida que lo contiene, de los demás seres sintientes y de los procesos naturales de creación, manifestación y disolución. En lugar de reconocer nuestra interdependencia, o como lo comenta el monje budista Thich Nhat Hanh, nuestro interser, nos hemos dedicado a cristalizar nuestra identidad egocéntrica con las consecuencias aflictivas que se expresan en un aumento de la ansiedad, el estrés, la violencia y la depresión. Por ello es de vital importancia recordar nuestro estado mental natural, aquél que impregnará nuestra conciencia de vida y que dictará la manera de pensar y sentir. Ese estado natural es de apertura, gozo, conexión, compasión y amor bondadoso.
La manera en que despertamos a ese modo natural es a través de la FE y su expresión de Esperanza. Con FE, no me refiero a una actitud religiosa confesional ni a una programación mental, sino a la expresión fiel de Fuerza y Espacio. Desde el punto de vista del desarrollo de la conciencia, la Fuerza es el recordatorio de nuestra naturaleza atemporal, es recordar esa voz interna que incluso en los momentos más difíciles nos ha invitado a seguir y es reconocer cómo la fuerza vital (energía, chi, qi, prana) impregna cada una de nuestras células con cada inhalación. Por otro lado, el Espacio se refiere a nuestra capacidad de abrirnos a las condiciones actuales reales, a soltar toda resistencia derivada del apego y a establecernos en una ecuanimidad inamovible que nos permite responder de la mejor manera con ayuda de la Fuerza antes reconocida. Este espacio es el reconocimiento de la libertad que da el soltar con cada exhalación.
Así, el vivir con FE es nuestra expresión natural mental, en donde nos permitimos estar en comunión con el momento presente, sin tratar de huir de lo doloroso ni apegarnos a lo placentero. Y si al reflexionar al respecto, uno se pregunta: si esa FE es natural, ¿por qué sufrimos? ¿Por qué no puedo estar con esa paz? ¿Por qué tengo tanto miedo de la muerte? ¿Por qué le temo tanto a la vida? Y las respuestas a estas interrogantes es la herramienta favorita del egocentrismo para vivir sufriendo: el miedo.
Esta actitud no se refiere a la emoción de miedo (que tiene que ver más con una reacción instintiva de supervivencia que, en su caso, sería el susto), la cual nos permite responder ante una amenaza real presente, ayudándonos de las llamadas hormonas del estrés para poder atacar o huir de manera transitoria. Por el contrario, el miedo al que aquí nos referimos como esa capa que cubre nuestra naturaleza de libertad y gozo es un movimiento mental que surge de la combinación de una personalización del instinto de supervivencia, el aferramiento/aversión al pasado y futuro, así como a una negligencia al momento presente. La buena noticia es que ese sentimiento es ajeno a la naturaleza de la mente, la cual es abierta, libre de juicios, integradora y presente.
Es por ello que podemos recordar nuestra capacidad de vivir con plenitud, con FE y así dar espacio a la Esperanza. Cabe recordar que “la Esperanza es aquello que nos motiva para crear nuevas condiciones de vida cuando las presentes son causa de sufrimiento; es la que nos da la fuerza para recordarnos ‘también esto pasará’; es la conciencia de cambio que nos invita a disfrutar cada instante como sagrado ya que es irrepetible; es una manifestación de la sabiduría que colma nuestra conciencia y nos recuerda que cada pensamiento, palabra y acción son una gota creativa en el océano de la existencia.” (1)
Para seguir nutriendo nuestra mente y encauzar nuestra fuerza vital hacia una vida plena y disfrutar de cada momento con plena conciencia, nos podemos ayudar de siete claves o recordatorios para nuestra práctica diaria y que presento, de forma resumida, a continuación:
- CONOCE
Este primer paso es muy sencillo y, al mismo tiempo, requiere de un gran esfuerzo para realmente conocer lo que está pasando a nuestro alrededor. Es darnos la oportunidad de reunir conocimiento externo e interno: ¿Qué está pasando?, ¿qué puedo hacer?, ¿qué me corresponde y cómo puede hacerlo? Y esto lo podemos hacer con relación a la contingencia actual, o al acompañar a un ser querido enfermo o lidiar con cualquier tipo de pérdida. Y este conocer va más allá de lo que uno puede proyectar desde la mente egocéntrica, es decir, está libre de juicio y por lo tanto podemos ver la realidad sin filtrarla por nuestro apego.
- INTÉGRATE
Después de conocer, es importante que te sientas conectado con la vida que se manifiesta a través de esa situación. Siéntete unido con ese ser querido, con las personas que como tú enfrentan una situación dolorosa, con la Tierra que está en continuo cambio al igual que tú y con todos quienes sufren, porque buscan también su felicidad. Al momento de integrarnos podemos entonces valorar nuestro interactuar diario, en donde lo que damos y aquello que recibimos tiene un mismo valor: el de la integración.
Y esta integración parte desde nuestra experiencia individual con nuestros pensamientos, emociones y acciones en perfecta armonía. Es tener la claridad suficiente para sentirnos conectados también con nuestro cuerpo, abrazar nuestras emociones y dejar ir todo aquello que nos lleva a la falsa creencia de que estamos separados.
- OBSERVA
Con esa integración consciente, podemos entonces observar los detalles de nuestra vida que nos recuerda el potencial que tenemos para crear condiciones de bienestar en uno mismo y en los demás. Es darnos cuenta que inter-somos, y por ello conducirnos de manera ética, desde la bondad y la compasión, para así ir creando condiciones de mayor salud y plenitud. Este recordatorio implica elegir nuestros pensamientos, expresarlos fielmente con palabras adecuadas y acompañarlas con una actitud que vaya en armonía con todo lo anterior.
- SUELTA
A partir de esa observación consciente de tus pensamientos, palabras y acciones, ahora suelta el modo mental controlador. Es decir, no vivas éticamente de manera mecánica o demasiado forzada, empieza a sentir la libertad y ligereza que se siente el armonizar lo que piensas, que se exprese fielmente con tus palabras y dejar que tu cuerpo honre con acciones adecuadas aquello que pensaste. Aquí es en donde entra el fluir con la vida, el esfuerzo sin esfuerzo del que hablan los sabios taoístas (el arte del wu-wei).
- MUÉVETE
Habiendo saboreado esa libertad del hacer sin hacer, damos un nuevo recordatorio para fomentar la Esperanza que mantiene el entusiasmo por vivir realmente despiertos, ejerciendo nuestra capacidad de amar y ser amados. Es entonces cuando nos movemos con mayor conciencia del amor bondadoso (metta) —anhelar la felicidad en uno mismo y en los demás— y de la compasión (karuna) —anhelar la erradicación de las causas del sufrimiento en nuestra mente y en las mentes de los demás seres sintientes—.
- ATIENDE
Ese entusiasmo totalmente libre de apego nos brinda la oportunidad de ‘ver con nuevos ojos’ o ‘repercibir’ nuestra vida, lo cual nos lleva a implementar una atención más clara y profunda. A esta atención mejorada es a lo que se le llama ‘presencia’. Y es una presencia en uno mismo, con el otro y con la vida que nos presenta nuevas situaciones diariamente. Es la presencia en nuestra vida y en la posibilidad de nuestra muerte; es la atención vigilante con la cual le damos una nueva oportunidad a nuestra mente para despertar y amar de todo corazón.
- AGRADECE
Finalmente, cuando amamos de todo corazón (es decir desde la mente-corazón iluminada o bodhicitta) lo único que nos resta contemplar es un mundo puro, una tierra pura que nos invita a agradecer por cada respiración, por cada ser sintiente que transita y por la Tierra que nos sostiene y mantiene.
La invitación se abre para estar más presentes, más atentos, más despiertos en esta contingencia y en cada momento de nuestra vida. Es recordar nuestra capacidad de amar desde nuestra habitación hasta los lugares comunes; es agradecer nuestra capacidad ilimitada de mar recordando las sabias palabras de Nirsargadatta Maharaj: “La mente crea el puente, pero es el corazón quien lo cruza”. Que nuestra mente siga construyendo puentes de hermandad y amor para que nuestro corazón lo pueda transitar con dicha y gozo para beneficio de todos los seres sintientes.

Dr. Alejandro Chávez Segura
Doctor en Filosofía (PhD) y Teología. Terapeuta Transpersonal.
Certificado en Mindfulness.
IMAGEN: Diseñada por nikitabuida/Freepik.com
REFERENCIAS: (1) A. Karuna, Gotas de Esperanza, Ediciones Hypokrates de México S.A. de C.V.: México, 2016. Pp. 17-18
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